La Fábrica Textil de Rosellón en Envigado: Historia, las Huelgas Obreras y qué Queda Hoy

Durante más de setenta años, en Envigado nadie necesitó mirar un reloj de pulsera para saber si iba tarde a misa, a la escuela o al almuerzo.

Bastaba con escuchar con atención hacia los pliegues montañosos del oriente, donde la quebrada La Ayurá baja encañonada desde El Salado. A las 5:30 de la mañana en punto, un bramido de vapor profundo y metálico (capaz de rebotar desde las lomas del Escobero hasta las vegas del río Aburrá) sacudía las tejas de barro de todo el municipio.

En las cocinas de leña se escuchaba entonces la frase que gobernó la vida cotidiana envigadeña durante casi todo el siglo XX: «Apúrele, mijo, que ya pitó Rosellón».

Hoy, quien recorre los bloques académicos de la Institución Universitaria de Envigado (IUE) en la Carrera 27B # 39A Sur-57, o sube por las calles empinadas de los barrios Rosellón, El Dorado, San José y el Barrio Mesa, camina sobre las huellas de una epopeya industrial extraordinaria.

Mucho antes de que la fábrica fuera absorbida por Coltejer en diciembre de 1942 o cerrara sus telares hacia 1995, la Compañía de Hilados y Tejidos de Rosellón transformó una aldea de arrieros, tapia pisada y solares cafeteros en una potencia manufacturera movida por la fuerza hidráulica de sus quebradas y por las manos de cientos de mujeres campesinas que protagonizaron las primeras huelgas obreras de Antioquia.

En esta investigación especial de Envigado en Línea (basada en actas capitulares de 1912, crónicas del Centro de Historia de Envigado y memorias textiles de la época) desenterramos los secretos de la factoría que diseñó el mapa moderno de nuestra Ciudad Señorial.

Recreación histórica de la antigua Fábrica de Hilados y Tejidos de Rosellón en Envigado junto a la quebrada La Ayurá a principios del siglo XX
La planta de Rosellón al pie de la montaña oriental de Envigado: techos en diente de sierra, ladrillo cocido y el caudal de la quebrada La Ayurá como motor energético desde 1912.

El Acuerdo N.° 22 de 1912: Cómo Nació una Textilera en las Faldas de El Salado

A comienzos del siglo XX, la casa comercial Heliodoro Medina y Cía. (fundada en 1895 en Yarumal por el visionario empresario Heliodoro Medina Estrada junto a sus hermanos Roberto Medina y Manuel A. Medina, en asocio con figuras como Jesús María Mejía) había amasado un sólido capital importando telas inglesas desde Manchester hacia Medellín.

Sin embargo, el alza de los aranceles proteccionistas y el ejemplo reciente de Alejandro Echavarría con Coltejer (1907) los convencieron de dar un salto audaz: dejar de importar lienzos británicos para fabricarlos en suelo antioqueño.

¿Por qué eligieron a Envigado y no a Medellín? La respuesta estaba en la topografía y en el agua. En 1911 no existía una red eléctrica pública capaz de alimentar un centenar de telares mecánicos de hierro fundido.

Los hermanos Medina exploraron el piedemonte oriental de Envigado y encontraron en la finca rural llamada «El Rosellón» (bautizada así en honor a la comarca histórica franco-catalana del Roussillon por la frondosidad de sus pomarrales) una joya de la ingeniería natural: el desnivel torrencial de la cuenca de la quebrada La Ayurá, nutrida aguas arriba por los afluentes de La Miel, El Salado y La Sebastiana.

El hito jurídico fundacional quedó sellado el 2 de agosto de 1912, cuando el Concejo Municipal de Envigado aprobó el histórico Acuerdo N.° 22.

Mediante este contrato, firmado entre el personero municipal Javier Díez y Roberto Medina (primer gerente de la compañía), el municipio otorgó exenciones tributarias y la concesión de aguas sobre La Ayurá bajo una condición visionaria que cambiaría la demografía local: la fábrica debía priorizar la contratación de obreros y obreras nacidos o avecindados en Envigado.

Antiguo canal de piedra y ladrillo para conducción hidroeléctrica junto a la quebrada La Ayurá en el sector El Salado de Envigado
La fuerza motriz del agua: acequias de mampostería y tuberías de presión conducían el caudal desde la parte alta de El Salado para impulsar las ruedas hidráulicas tipo Pelton de la fábrica.

Submarinos Alemanes, Bueyes en La Quiebra y Ruedas Pelton: La Odisea Técnica (1912–1918)

Levantar una fábrica textil moderna en las montañas de Envigado entre 1911 y 1915 fue una proeza logística digna de una novela de aventuras. En aquellos años, el Ferrocarril de Antioquia todavía se detenía frente al muro rocoso de La Quiebra (el túnel ferroviario no se inauguraría sino hasta 1929).

Cada pieza de los primeros 50 a 100 telares mecánicos ingleses, las calderas de vapor y las pesadas ruedas hidráulicas tipo Pelton tuvieron que navegar en champanes y vapores por el río Magdalena hasta Puerto Berrío, subir en tren hasta El Limón y cruzar la montaña a lomo de mula y en carretas tiradas por yuntas de bueyes hasta entrar por el camino real de Envigado.

Por si la geografía antioqueña no bastara, la geopolítica mundial intervino de la manera más dramática. Tal como dejó documentado el historiador e industrial Enrique Echavarría en su obra clásica Historia de los textiles en Antioquia (1943), cuando la compañía ya tejía sus primeros lienzos a finales de 1913 y encargó a Inglaterra la maquinaria completa para su propia sección de hilados, estalló la Primera Guerra Mundial (1914–1918).

Uno de los vapores mercantes británicos que transportaba en sus bodegas las hiladoras destinadas a Envigado fue torpedeado y hundido en el océano Atlántico por submarinos alemanes.

Lejos de quebrar, los Medina sostuvieron los telares importando hilaza extranjera y despachando desde Envigado driles, domésticas, telas crudas y listados de algodón que vestían a los campesinos y mineros desde el Cauca hasta Santander, hasta que en 1915 se formalizó la sociedad anónima Compañía de Tejidos de Rosellón S.A. y se completó la planta de hilatura.

Las «Chapoleras del Telar» y las Huelgas Femeninas de 1929 y 1936 que Sacudieron a Antioquia

Si el motor físico de Rosellón era el agua de La Ayurá, su corazón humano tenía rostro de mujer.

Durante las primeras tres décadas de operación (1912–1940), entre el 70 % y el 80 % de la nómina de la fábrica estuvo integrada por mujeres jóvenes, muchas de ellas adolescentes de entre 14 y 22 años provenientes de veredas envigadeñas como El Vallano, Pantanillo, Perico y Santa Catalina, o de familias campesinas recién llegadas al casco urbano.

Obreras tejedoras e hilanderas operando telares mecánicos en los salones de ladrillo de la Fábrica de Rosellón en Envigado en la década de 1920
Entre el 70 % y el 80 % de la fuerza laboral de Rosellón eran mujeres jóvenes: pasaban diez horas diarias entre el estruendo de las lanzaderas y la pelusa del algodón.

En la década de 1910 y principios de los años veinte, las hilanderas y tejedoras entraban a los salones industriales completamente descalzas (el calzado cotidiano aún era un lujo reservado a los domingos en el parque, hasta que las campañas higienistas de los años treinta generalizaron las alpargatas).

Trabajaban bajo un estricto sistema de paternalismo católico articulado con la Parroquia de Santa Gertrudis: existían internados vigilados, congregaciones como las Hijas de María y campanas que marcaban tanto el cambio de turno como el rezo del Ángelus.

Sin embargo, sería un error histórico creer que aquellas obreras envigadeñas eran sumisas. Cuando las crisis económicas golpearon sus salarios, las mujeres de Rosellón escribieron dos capítulos fundacionales del sindicalismo colombiano:

  1. La Rebelión Femenina de junio de 1929: Ante los primeros coletazos de la Gran Depresión mundial, la administración de la fábrica anunció un recorte salarial del 25 % aplicado exclusivamente a las trabajadoras mujeres. La respuesta fue inmediata: 186 obreras (respaldadas por 14 mecánicos) apagaron los telares, se declararon en huelga y marcharon hacia el centro de Envigado. La presión paralizó la producción y obligó a la gerencia a revertir la rebaja discriminatoria.
  2. La Gran Huelga y Olla Comunitaria de enero de 1936: Siete años después, con un sindicato formalmente constituido y presidido por líderes como José Antonio Guío junto a una aguerrida directiva de tejedoras, los trabajadores presentaron un pliego de peticiones que exigía un aumento salarial del 25 %, servicio médico y de farmacia gratuito, pago del descanso dominical y el cese de los tratos despóticos de algunos capataces. Cuando la empresa respondió con un cierre patronal (lock-out), ocurrió un hecho inédito de solidaridad cívica: el comercio del Parque Principal, los vecinos y el propio Concejo Municipal de Envigado instalaron ollas comunitarias y recolectaron víveres para sostener a las huelguistas hasta alcanzar un acuerdo histórico de garantías laborales.

A pocos kilómetros de allí, en su huerta de Otraparte, el filósofo Fernando González Ochoa observaba fascinado y perplejo aquella transformación sociológica. En sus escritos de los años treinta (como Poncio Pilatos envigadeño – 1936) dejó estampas memorables sobre cómo el pito de la fábrica de Rosellón y la llegada del Tranvía Eléctrico de Medellín a Envigado (inaugurado el 14 de abril de 1929 en gran medida para movilizar la carga y el pasaje obrero) habían convertido al antiguo campesino montañero e independiente en un ciudadano moderno regido por el cronómetro industrial.

El Patronato Obrero, la Banda de Música y los Primeros Equipos de Fútbol

La influencia de Rosellón no terminaba cuando se apagaban las calderas a las 5:30 de la tarde. La fábrica configuró una auténtica microciudad cultural y recreativa dentro de Envigado:

  • El Internado y Patronato de Obreras: Para las jóvenes tejedoras que bajaban los lunes al amanecer desde veredas lejanas como Pantanillo, Perico o El Vallano, o desde municipios del Oriente antioqueño, funcionó el Patronato Obrero regentado con disciplina conventual, donde recibían alojamiento, alimentación, clases de costura, alfabetización y catequesis.
  • La Banda de Música de Rosellón: Integrada por los propios mecánicos, hilanderos y operarios de la factoría, esta agrupación filarmónica se convirtió en el alma sonora del municipio, amenizando las retretas dominicales en el Parque Principal Marceliano Vélez Barreneche, las procesiones de Semana Santa y las fiestas patronales.
  • Los oncenos textiles: En los mangas aledañas a San José y El Dorado, los trabajadores de Rosellón armaron los primeros equipos de fútbol obrero uniformados de Envigado, sembrando la semilla de la pasión futbolera que décadas más tarde germinaría en las canchas barriales del municipio.

⚙️ Radiografía Histórica: Cómo Rosellón Construyó el Envigado del Siglo XX

De una finca junto a la quebrada La Ayurá al complejo fabril que impulsó el tranvía, los barrios obreros y la universidad pública del municipio:

2 de Agosto de 1912

Acuerdo N.° 22 y Fundación

El Concejo aprueba el contrato con Heliodoro Medina y Cía. Concesión hidráulica sobre La Ayurá a cambio de empleo preferente para hijos de Envigado.

1918 – 1936

Barrio Mesa, Tranvía y Huelgas

Se traza la avenida del Barrio Mesa (1918–1923), llega el Tranvía Eléctrico (1929), se erige Cristo Rey (1931) con aportes obreros y estallan las huelgas de 1929 y 1936.

Diciembre de 1942

Absorción por Coltejer y Vivienda

Coltejer adquiere Rosellón S.A. Se consolidan el Barrio Obrero (Jesús María Mejía), el Barrio Rosellón, La Escuadra y el famoso Comisariato textil.

1994 – Presente

Del Telar a la Universidad (IUE)

Creada la IUE (Acuerdo 028 de 1994) y cerrada la planta textil hacia 1995, el Municipio adquiere los ~38.000 m² fabriles para su campus universitario público.

Diciembre de 1942: La Fusión con Coltejer, los Portacomidas al Mediodía y el Nacimiento de los Barrios Obreros

En diciembre de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, la Compañía Colombiana de Tejidos (Coltejer) —presidida por Carlos J. Echavarría— firmó la escritura pública de compra y absorción de la Compañía de Tejidos de Rosellón S.A. Con esta operación histórica, Coltejer duplicó su patrimonio y convirtió las naves de La Ayurá en su emblemática Planta Rosellón.

Durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, trabajar en Rosellón-Coltejer era sinónimo de prestigio social y estabilidad económica en toda la cuenca sur del Aburrá.

Las madres envigadeñas decían con humor que un operario o técnico de Rosellón era «el mejor partido para casarse»: tenía salario fijo semanal, atención médica, derecho al Comisariato (donde las familias adquirían carne, arroz, chocolate, leche y cortes de tela a precios subsidiados) y acceso a los planes pioneros de vivienda obrera descontada por nómina.

Calle tradicional arbolada del barrio Rosellón y El Dorado en Envigado con arquitectura obrera de mediados del siglo XX y montañas al fondo
Huella urbana viva: los barrios Mesa, Obrero (Jesús María Mejía), Rosellón, San José y La Escuadra nacieron como el hábitat residencial de las familias tejedoras.

Cuatro hitos del urbanismo actual de Envigado son hijos directos de aquella política habitacional:

  • El Barrio José María Mesa Jaramillo (Barrio Mesa): Trazado originalmente entre 1918 y 1923 por Heliodoro Medina y Cía. para abrir una avenida señorial que conectara el Parque Principal con la ruta hacia la fábrica.
  • El Monumento a Cristo Rey (1931): Ubicado en la avenida del Barrio Mesa, fue costeado centavo a centavo con las donaciones voluntarias que los obreros y obreras descontaban de su jornal semanal.
  • El Barrio Obrero (hoy Barrio Jesús María Mejía) y el Barrio Rosellón: Levantados a partir de 1941–1942 en lotes adquiridos por la empresa para adjudicar casas unifamiliares a sus trabajadores, junto al vecino sector de San José y La Mina.
  • El sector de «La Escuadra»: Un conjunto de viviendas de factura especial diseñado para albergar a los supervisores, maestros mecánicos y técnicos textiles de la planta.

Quienes fueron niños en esos barrios entre 1945 y 1980 guardan en la memoria el ritual sagrado de las 11:30 de la mañana: apenas sonaba el pito del mediodía, decenas de escolares salían corriendo por las cuestas del Barrio Mesa y San José cargando portacomidas de peltre esmaltado de tres y cuatro pisos (con sopa caliente, arroz, carne sudada y mazamorra) para entregarlos a sus padres y hermanas a través de las rejas de la portería principal.

Dimensión UrbanaEnvigado Preindustrial (1900)Auge Rosellón – Coltejer (1950)Corredor Universitario Hoy (2026)
🏭 Uso del Predio (Cra. 27B #39A Sur-57)Finca rural «El Rosellón», cañaduzales, pomarrales y huertas campesinas.Complejo fabril de ~38.000 m² con salones de hilatura, tejeduría, tintorería y calderas.Campus principal de la Institución Universitaria de Envigado (IUE) con más de 5.000 estudiantes.
💧 Papel de la Quebrada La AyuráRiego de solares, lavado doméstico y bateas de oro de aluvión.Concesión hidráulica (Acuerdo 22 de 1912) para mover ruedas Pelton y procesos de tintorería.Corredor ecológico protegido del SILAPE y eje del Parque Lineal Ambiental hacia El Salado.
🔔 Marcador del Tiempo SocialCampanas parroquiales de Santa Gertrudis y luz solar.El «Pito de Vapor de Rosellón» (5:30 a. m., 6:00 a. m., 11:30 a. m., 1:00 p. m. y 5:30 p. m.).Cambio de clases universitarias y rutas integradas del Metro (Cuenca 5).
🏘️ Tejido Barrial CircundanteCaminos de herradura hacia El Salado y casas de tapia dispersas.Urbanización obrera planificada: Barrio Mesa, Barrio Obrero, Rosellón, San José y La Escuadra.Zona 6 residencial y educativa consolidada con patrimonio arquitectónico obrero.
Memoria y Ruta Interactiva

🕰️ Explorador del Reloj de Vapor y Ruta Patrimonial de Rosellón Hoy

Elige una parada histórica y el modo de exploración para comparar la vida obrera del siglo XX con la logística de recorrido a pie hoy desde el Parque Principal de Envigado:

🏛️ De Naves de Telares a la Institución Universitaria de Envigado (IUE)

📍 Ubicación / Coordenada: Carrera 27B # 39A Sur – 57 (Barrio Rosellón / San José, Zona 6) · A 1,4 km del Parque Principal (18 min a pie o 6 min en bus ruta Rosellón/El Salado).

⏳ Lo que ocurría allí (1912–1995): Aquí se levantaron entre 1911 y 1915 los salones de hilatura, tejeduría, tintorería y calderas de la Compañía de Tejidos de Rosellón, que llegó a albergar cientos de telares ingleses y más de mil operarios.

🧭 Qué ver hoy (2026): Tras la creación de la IUE (Acuerdo 028 de 1994) y el cierre de la planta de Coltejer hacia 1995, el Municipio adquirió los ~38.000 m² del complejo para la educación superior pública. Hoy puedes recorrer sus jardines y bloques académicos junto al rumor de la quebrada La Ayurá.

Del Silencio de los Telares al Campus Universitario: El Legado Vivo de Rosellón

Hacia 1995, tras más de ocho décadas de actividad ininterrumpida, la apertura económica y la reestructuración de la industria textil antioqueña apagaron para siempre las lanzaderas de la Planta Rosellón de Coltejer.

En muchas ciudades del mundo, el cierre de una factoría centenaria habría dejado un esqueleto oxidado o un lote especulativo cerrado al público.

Envigado tomó un camino distinto y ejemplar. Apenas unos meses antes, mediante el Acuerdo Municipal N.° 028 de noviembre de 1994, el Concejo había creado la Institución Universitaria de Envigado (IUE).

En una jugada estratégica para el futuro educativo de la ciudad, la Administración Municipal negoció con Coltejer la adquisición de los cerca de 38.000 metros cuadrados del antiguo predio fabril junto a la quebrada La Ayurá para entregarlos como campus propio a la universidad pública de los envigadeños. Así, donde en 1912 jóvenes campesinas descalzas aprendieron a leer el ritmo de los telares ingleses y en 1929 alzaron la voz por la dignidad de su salario, hoy más de cinco mil estudiantes cursan carreras de ingeniería, derecho, psicología y ciencias empresariales.

Si deseas recorrer este corredor histórico en un plan de fin de semana, te recomendamos iniciar en la Casa de la Cultura Miguel Uribe Restrepo, subir por la avenida del Barrio Mesa admirando el Monumento a Cristo Rey de 1931, pasar por el barrio San José y el exterior de la IUE, y culminar la caminata aguas arriba en el Parque Ecológico El Salado, donde el rumor cristalino de la quebrada La Ayurá sigue bajando con la misma fuerza que hace más de un siglo encendió la revolución industrial de Envigado.

Preguntas Frecuentes sobre la Fábrica y el Barrio Rosellón en Envigado

¿Cuándo se fundó la Fábrica de Tejidos de Rosellón en Envigado y quiénes fueron sus fundadores?

Sus obras iniciaron en 1911 y su hito legal fundacional fue el Acuerdo N.° 22 del 2 de agosto de 1912 del Concejo de Envigado. Fue fundada por la casa comercial Heliodoro Medina y Cía. (encabezada por los hermanos Heliodoro, Roberto y Manuel A. Medina, junto a socios como Jesús María Mejía).

¿Qué funciona hoy en el lugar donde quedaba la Fábrica de Rosellón?

En los terrenos exactos donde operó la factoría textil (Carrera 27B # 39A Sur-57, junto a la quebrada La Ayurá) funciona hoy el campus principal de la Institución Universitaria de Envigado (IUE), luego de que el municipio adquiriera el predio tras el cierre de la planta en la década de 1990.

¿Cuándo absorbió Coltejer a la Compañía de Tejidos de Rosellón?

Coltejer adquirió y absorbió formalmente a Rosellón S.A. mediante escritura pública en diciembre de 1942, bajo la presidencia empresarial de Carlos J. Echavarría, convirtiéndola en la Planta Rosellón de Coltejer hasta su cierre hacia 1995.

¿Por qué fueron históricas las huelgas de 1929 y 1936 en Rosellón?

Porque fueron protagonizadas mayoritariamente por mujeres obreras envigadeñas. En junio de 1929, 186 tejedoras pararon los telares para frenar una rebaja salarial del 25 % dirigida solo a las mujeres; y en enero de 1936 lideraron un paro respaldado por toda la ciudadanía y el Concejo de Envigado que conquistó mejoras salariales, atención médica y pago dominical.

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